Recordant el VI Sopar Medieval del Monestir de les Avellanes


El Monestir de les Avellanes va ser el dilluns al vespre l’escenari del VI Sopar Medieval, una activitat que s’emmarca dins de les jornades de la història de l’església i la religiositat. Sota una base científica el menú proposat va voler explicar les taules monàstiques medievals i com en l’època es seguien o es transgredien les regles establertes.

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Més de 140 comensals van poder degustar un menú realitzat per l’equip de cuina dels Restaurant de El Claustre del Monestir amb la col•laboració de la directora científica del sopar Montserrat Coberó

En acabar el sopar els assistents van poder gaudir de l’actuació del grup “Ardit Ensemble” un formació vocal-instrumental interdisciplinar especialitzada en la recerca, l’estudi i la interpretació del patrimoni musical religiós i profà medieval.

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Ángel, teràpia, descans i treball al Monestir de les Avellanes


Me llamo Ángel y soy de Mallorca. Ya  ha pasado un mes desde que volviera de hacer la terapia Ordóñez, en el Monasterio de las Avellanas. Lugar donde llegué con mis bloqueos, mi tensión interior y mis repeticiones (tartamudez). Fui muy bien acogido por los Hermanos Maristas, los dos Ramones y  Alain, con los cuales compartí mesa y mantel durante quince días.

En mi primer día libre, ya que por la tarde comenzaba mi semana de silencio, les ayudé a vendimiar y de paso recordé mis años cuando iba ha Valdepeñas, y Socuéllamos, ya que yo soy manchego. Fue una experiencia bonita y relajante.

Quince días dan para mucho y me recorrí parte de la tranquila y bonita comarca, tanto en bici como caminando por sus silenciosos caminos, solo se escuchaban las abejas. Pude ver alguna ardilla en el Monasterio.

También recuerdo cuando íbamos a Balaguer, Josep, Ricardo de Cuenca, que estuvo una semana, y yo, para hacer prácticas de habla, Ricardo para quitarse sus miedos al telefonear y  yo para  hacer preguntas en establecimientos, cosa que antes  para mi era un sufrimiento.

Quiero  contar una anécdota que me ocurrió en mi primer día de silencio, iba con la bici por unos caminos asfaltados, y me atacaron dos perros enormes que salían de unas naves, como corrían mucho me bajé y sin pensarlo dos veces les ataqué yo ha ellos con la bici, lo mismo que hice con mi tartamudez, atacarla con decisión y de frente, sin miramientos.

Si me perdonáis contaré otra anécdota positiva para muchos, la segunda noche, después de comenzar con  mi nueva forma de hablar muy lenta, soñé que estaba trabajando, y por primera vez en mi vida no tartamudeé desde que tenia  diez años (ahora tengo 62), hablé bastante con mis compañeros de trabajo y no hablaba con lentitud, simplemente las palabras salían solas.

Al leer las experiencias de otros miembros de la Fundación www.ttm-espana.com en el blog del Monasterio, hubo una que me impactó mucho y fue la de Rafa de Córdoba, al leer sus experiencias se me saltaron las lágrimas y me emocioné, me vi reflejado en él por completo.

No me queda más que darles las gracias a los Hermanos, a Robert y a Miguel por sus atenciones. Volveré por aquí de vacaciones.

También quiero expresar mi agradecimiento a Don Emilio Borrego, sacerdote granadino que también imparte esta terapia y que me animó a hacerla en el Monasterio con Josep.

Y a Josep Sansalvador, solo decirle que le cambiaré el nombre, ahora le llamaré Sant Salvador; gracias a ti y a Teresa por vuestras atenciones y dedicación conmigo.

Respirant la tranquil·litat del Monestir de les Avellanes


Hola me llamo Alfonso, he pasado 15 días en el Monasterio de las Avellanes,  en primer lugar para hacer una terapia de mejora del habla, y en segundo para pasar unos días de mis vacaciones  en un sitio tranquilo. Debo decir que el Monasterio me ha encantado, empezando por sus alrededores en los que puedes recorrer sus caminos en plena montaña disfrutando de sus olores y su vegetación, un día me pasó una ardilla por el suelo a unos 5 metros, me hizo mucha ilusión.

Y terminando por su interior, por su iglesia que es una de las más bonitas que he visto, por la tranquilidad y el buen ambiente que se respiraba, la buena comida y el trato amable de los hermanos y la gente que trabaja allí. Verdaderamente me sentí embriagado por el Monasterio.

Quiero dar las gracias por su atención y por hacerme la estancia agradable a  los Hermanos Ramon, Inocencio, Jaume, a Robert por enseñarme el archivo y parte del Monasterio, y especialmente a Josep y a Teresa por el tiempo dedicado y por alojarme en su casa unos  dias.

 Os deseo lo mejor.

Monestir de les Avellanes, un lloc on sentir el silenci


Desde el primer día que llegué al Monasterio de las Avellanes me fundí en él, nos hicimos uno, como dos viejos amigos que se unen en un abrazo. Desde un primer momento sentí sus muros, sus estancias, su paisaje como míos, y me hice en él y él en mí, formando parte de su día a día.

Allí en sus jardines, entre los árboles, en su comedor, en la habitación de la Casa de Espiritualidad donde dormía, en el zumbido contaste de las abejas, allí dejé mi silencio. Dejé de hablar para apreciar sonidos, voces que antes no había oído, dejé de escuchar solo con los oídos para oír a la gente, a la naturaleza, con el corazón.

Fui a domesticar mi tartamudez, convertir al tigre en un gatito de los muchos que vivían en el Monasterio. Fui a sentarme con ella de frente, con mis miedos, con la vergüenza que me acompaña desde que tengo uso de razón, por no querer como un padre al yo soy. El que yo soy.

Viví como un niño guiado por la mano de su maestro a cada sitio donde Josep me llevó, como la iniciación hacia la madurez de una parte de mi mismo. Cada uno de esos momentos impregnó mi corazón.

Mi tartamudez siguió la férrea disciplina que me impartieron, pero mi espíritu vagaba libre por todos los espacios de las Avellanes, fluía con la brisa de sus montañas, con el jugo de sus viñedos, con cada arco de su claustro, con el Cristo de su capilla, con cada desayuno en compañía de los hermanos. Toda mi vida se difuminó para vivir la realidad de cada momento de mi estancia entre vosotros.

Viví los congostos de esa tierra, visité las ermitas que son y las que fueron, me empapé de montañas y del agua de sus pantanos. Viví la Pascua Joven como si fuera mi primer encuentro con Jesús, como un Rafa nuevo que hubiera nacido allí. Sentí el eco de la campana que permanecía en alguna estancia en silencio como yo, esperando el momento de hacer oír su sonido, de llenar el espacio con la música que vive en ella.

Todo fue único, todo fue importante, todo me ayudó y me sirvió para seguir el camino. Pero si me pongo a pensar, si he de decir lo más importante de esos días, lo que mas me llegó, me quedo con su gente, con las personas con las que viví y compartí todos esos momentos.

La amistad constante de Josep, la risa y el abrazo de Teresa,  la historia del abuelo de Robert, que la viví como propia mientras me la contaba su nieto en un coche, el dolor callado de Pere, la simpatía de Manoli y Rosa. Sus manos tendidas.

…. Y los hermanos… compañeros de desayunos y comidas, compañeros de mi silencio, de su normalidad ante él.

Todos ellos llenaron el vacío de la palabra, uno acompañó en todas las comidas a mi ausencia, otro me contagió su entusiasmo por hacer, el que estaba a mi derecha me empapó de su serenidad…. Gracias también al hermano que me inundó el alma con su recogimiento, con la profundidad. Aunque él hablaba lo que más me llegó fue la dignidad de su silencio.

Al final de todo, como siempre, son las personas las que mas se alojan en mi corazón, las que están y las ausentes. Cada una de ellas construyó el Monasterio de las Avellanes dentro de mi corazón.

Yo llevé allí a mi tartamudez. Llevar vosotros de la mano la parte de uno mismo que queráis abrigar entre sus muros, o simplemente llevar a las personas que queréis. Si sabéis escuchar, si os paráis un momento en sus jardines o en cualquier rincón que lo envuelven, junto al zumbido de las abejas prestar atención a su silencio. El silencio de las Avellanes, y al escucharlo oiréis el sonido de vuestro propio silencio que os habla.

P.D. Si alguien quiere escuchar la historia del Monasterio de las Avellanes, él mismo cobija en la parte de arriba a su mejor narrador, todo rodeado de documentos y manuscritos. Buscarlo y él os llevara a aquellos tiempos que fueron, para después traerlos aquí, para que viváis el pasado del Monasterio y su historia como si en el  ahora estuviera sucediendo.

Gracias Josep, gracias a ti y a Teresa por darme lo mejor vuestro, por compartir conmigo esa tierra, sus sonidos, la historia escrita en cada una de sus piedras, y en la vida que brota alrededor de cada una de ellas.

Gracias Josep por tu amistad y por tu tiempo, por tu compresión para mi tartamudez, por estar y ser conmigo, y por andar a mi lado esa parte del camino que te lleva a crecer como persona.

Monestir de les Avellanes, relat d’un viatge a l’interior


Salutacions,

Em dic Josep López i sóc de La Seu d’Urgell. He vingut al Monestir de les Avellanes per a fer la teràpia “Ordoñez”. Per als qui ho desconeguin és una teràpia per recuperar la fluïdesa de la parla en persones amb disfèmia o quequeig. Vaig entrar el dia 2 de novembre i marxaré el 23.

Estic passant uns dies inoblidables per a mi. És un lloc ideal per a dedicar-se a un mateix; envoltat de natura, bon temps (en comparació del fred del nord), silenci, ben comunicat i amb molts llocs per visitar, i sobretot, bones persones al meu voltant on l’espiritualitat es fa present en elles. Com els germans del monestir, l’amabilitat del Robert, la gent de l’hostatgeria que venen i marxen, i  com no, l’amic Josep Sansalvador, que es dedica ha ajudar als altres desinteressadament, tot i que et fa treballar a l’arxiu Gavín després. Bromes a part, m’ha agradat veure com viuen i a que es dediquen els germans, com treballen els arxivers, les seves vides quotidianes, etc.

He aprofitat l’estança per a treballar en un llibre que es publicarà, sense estressos, és clar, i m’ha anat ideal aquesta tranquil·litat. No he voltat molt però si que he visitat el Centre d’Observació de l’Univers a Àger que m’ha agradat molt. En quedo amb molts records i el principal és que aquí he pogut tornar a recuperar la meva parla normal, i això ha suposat per a mi un viatge interior, com si hagués anat a les estrelles que es veuen en l’observatori; un somni fet realitat. Tot plegat han estat unes vacances interiors de les més felices  que he passat. Em sento una persona totalment renovada, plena d’energia i capaç. Dono gràcies a tot i a tots.

Un basc al Monestir de les Avellanes


Me acordaré de éste sitio por muchas razones. La más importante, porque para un tartamudo es un sueño llegar a poder hablar bien y yo aquí lo he conseguido gracias a un buen samaritano llamado Josep. ¡Qué grande eres amigo!. Gracias.

Intentaré seguir tus consejos volveré a menudo aquí, cuando mi mente necesite escapar del estrés urbano y disfrutar tranquilamente de éste remanso de paz.

Gracias a Isidoro, Luis, a los Jaumes por aguantarme y a Robert por el paseo sobre la historia del Monasterio.

Leku honen erabakiko naiz arrazoi askotatik. Baina garrantzizkoa, hitz-motel bat lo bat delako mintzatu ondo eta nik hemen samariar on bat deituari esker lortu dudalako Josep. Handia zarela laguna!. Graziak.

Jarraikitzea saiatuko dut zure kontseiluak txikira itzuliko naiz hemen, nire buruak behar izan dezanean alde egitea estres hiritarraren eta gozatzea lasai Honen leku baketsua.

Isidoro-ri esker, Luis, eutsi nire burua Jaumes-i eta Robert-i Monasterioaren historiaren gainetik paseoagatik.

Carlos Gutiérrez Seco (Eibar – Euskal Herria)